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Las dificultades fiscales podrían provocar problemas financieros en la atención de salud

Las dificultades fiscales podrían provocar problemas financieros en la atención de salud

Los hospitales, los médicos y los investigadores se preparan para los efectos de los recortes obligatorios en los gastos

JUEVES, 28 de febrero (HealthDay News) -- En el lenguaje de Washington, se usa el término "confiscación" para los aproximadamente 85 mil millones de recortes en los gastos federales ordenados por la Ley de Control Presupuestario de 2011. Originalmente, esos recortes debían entrar en vigencia el 1 de enero, pero se retrasaron en el trato para evitar el llamado "precipicio fiscal" de aumentos en los impuestos y reducciones en los presupuestos.

Pero esos recortes entrarán en vigencia el viernes, y la mayor parte de las reducciones serán en defensa, educación, agricultura y otros programas domésticos.

Las porciones de la atención de salud y los programas relacionados quedarían más o menos intactos. Por ejemplo Medicaid, el programa de seguro gubernamental para los estadounidenses más pobres, no se verá afectado.

Pero los expertos apuntan a tres áreas claves sobre las cuales los consumidores de atención de salud deben preocuparse, no solo en los próximos días, sino en el futuro, a medida que los republicanos del Congreso y el Presidente Obama continúan batallando por el presupuesto para el próximo año fiscal que comienza en octubre.

  • Los hospitales: las reducciones en los reembolsos de Medicare para los hospitales y los centros de cuidados especializados totalizarán casi 4.5 mil millones de dólares, o alrededor de 1.3 millones para el centro promedio. Se espera que esos recortes resulten en despidos, sobre todo de enfermeras, que representan el mayor porcentaje de empleados en los hospitales.
  • Los médicos: los pagos de Medicare para los médicos podrían reducirse hasta en un 3 a un 4 por ciento, según algunos estimados, totalizando unos 4.1 mil millones de dólares. La reducción en los ingresos podría ser la última gota para los médicos frustrados, que podrían dejar de aceptar pacientes de Medicare (que tienden a tener a partir de los 65 años de edad) o decidir jubilarse un poco antes de lo que habían pensado.
  • La investigación: las agencias federales, como los Institutos Nacionales de Salud (NIH), la Fundación Nacional de Ciencias (National Science Foundation), la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) y los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC) de EE. UU. se enfrentan a recortes en la financiación de alrededor del 5 por ciento, equivalente a 2.5 mil millones de dólares en total. Las reducciones podrían atrasar las revisiones de la FDA de los nuevos fármacos y dispositivos médicos propuestos, por ejemplo, y recortar algunos servicios de los CDC, como el control de las infecciones y las vacunaciones. El verdadero impacto sobre los proyectos de investigación, que en general son esfuerzos a largo plazo, es más difícil de calcular.

Aunque los recortes obligatorios en el presupuesto son amenazantes a corto plazo, los expertos advierten que los verdaderos problemas se verán en el futuro. Por ejemplo, la combinación de un presupuesto federal cada vez más exiguo y el creciente número de personas de la generación de la postguerra que se jubilan podría llevar los problemas financieros a los que se enfrenta Medicare (el programa de seguro gubernamental para los estadounidenses mayores) a un nivel completamente nuevo.

"El verdadero problema del que el público debe preocuparse es qué planean hacer el Presidente y el Congreso en el próximo año [fiscal] a partir del 1 de octubre. Ahora mismo están de brazos cruzados, y lo que necesitamos es un gobierno que funcione", planteó Joseph Antos, experto en políticas de salud del Instituto Empresarial Estadounidense en Washington, D.C.

Algunos predicen unas consecuencias mensurables de los recortes presupuestarios incluso en las próximas semanas.

Los hospitales

Los 3,500 hospitales del país son reembolsados por Medicare, Medicaid (el programa de seguro gubernamental para los estadounidenses de bajos ingresos) y el seguro privado. Pero solo los pagos de Medicare se verán afectados por los recortes presupuestarios anticipados.

Pero algunos dicen que el enfrentamiento entre Obama y los republicanos del Congreso podría provocar un cambio profundo en el método del gobierno federal de reembolsar los hospitales.

"Ahora [nos enfrentamos] a una situación en que el proceso de fijación de la tasa de reembolsos se ve muy afectado por las estrategias de reducción del déficit", señaló Ken Perez, director de políticas y mercadeo de la atención de salud de MedeAnalytics, una firma de gestión del rendimiento de la atención de salud de Emeryville, Florida. "Antes, los pagos no se basaban en lo que el gobierno pudiera pagar, sino en lo que se consideraba justo".

Perez comentó que la reducción anticipada de 1.3 millones de dólares en los ingresos promedio de los hospitales con los recortes obligatorios probablemente lleven a la pérdida de unos 25 empleos a tiempo completo. Añadió que sabe de 60 hospitales que ya han tenido que despedir empleados, entre octubre pasado y enero. "Hay una clara relación entre cualquier reducción sospechada [en los ingresos] y los despidos", planteó.

Henry Aaron, miembro principal de Brookings Institution, en Washington, D.C., se muestra de acuerdo. "Los márgenes de los hospitales normalmente son bastante pequeños, y con algunas excepciones, algunas instituciones que ya están cerca del límite entrarán en un estado de crisis".

Los médicos

Si los recortes son aceptados, los médicos recibirán un reembolso de 98 centavos por dólar por los servicios para los beneficiarios de Medicare. Aunque eso puede parecer una reducción pequeña en el pago, el Dr. Jeremy Lazarus, presidente de la Asociación Médica Americana (American Medical Association) se encuentra preocupado.

"Desde 2001, los pagos de Medicare por los servicios de los médicos solo han aumentado en un 4 por ciento, mientras que el costo de atender a los pacientes ha aumentado en más de un 20 por ciento. Una reducción del 2 por ciento ampliará esa brecha, que ya es enorme, entre lo que Medicare paga y el costo de proveer atención a los adultos mayores", señaló Lazarus, un psiquiatra con un consultorio privado en Denver.

Aaron planteó el problema al que se enfrentan los médicos que tratan a pacientes de Medicare en términos sencillos.

"El beneficio de un médico es una diferencia entre los gastos y los ingresos", explicó. "Si uno tiene un consultorio con equipos caros que está pagando, y un numeroso personal que conlleva unas obligaciones, sentirá el impacto".

La investigación

Los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU., la Fundación Nacional de Ciencias, la FDA y los CDC representan solo una fracción del esfuerzo investigativo total en EE. UU. Pero los recortes obligatorios en esas agencias podrían conducir a retrasos potenciales en la financiación de la investigación y la ralentización de proyectos particulares en momentos críticos, según el Dr. Francis Collins, director de los NIH.

En una teleconferencia con reporteros, Collins dijo que los recortes podrían afectar áreas de la investigación que incluyen el cáncer, la enfermedad de Alzheimer, una vacuna universal para la influenza que podría cubrir todas las cepas del virus, y el mapa de la actividad cerebral que Obama mencionó en su discurso de estado de la nación este mes.

Collins anticipa algunas consecuencias negativas en el trabajo que el NIH está llevando a cabo. Apuntó que sería difícil aplicar los recortes del 5.1 por ciento (o sea de 1.56 mil millones de dólares) a los siete meses que quedan de este año fiscal. "El mejor respaldo para la ciencia son unas circunstancias en que se pueda contar con una trayectoria estable en que se puede planificar de un mes a otro", comentó. "Esta es una época de un avance científico extraordinario, y de una deuda extraordinaria".

Antos, del Instituto Empresarial Estadounidense, dijo que los consumidores no deben preocuparse de que la investigación científica se detenga de inmediato debido a los recortes relativamente pequeños en una agencia de investigación con respaldo federal, como el NIH. "Hay muchas cosas que no solo están financiadas por el gobierno. Recuerden que los NIH patrocinan una investigación relativamente teórica [a largo plazo]. Continuarán con los proyectos en curso".

Aún así, Mary Woolley, presidenta y directora de Research!America, un grupo sin fines de lucro con sede en Washington, D.C., que respalda la investigación médica y científica, cree que la investigación debe tener una prioridad pública mucho más alta. "Los que creen que [los recortes presupuestarios] son solo superficiales están mal informados. Se trata de una lesión autoinfligida grave", advirtió. "Si no seguimos financiado robustamente la investigación y las evidencias que nos ayudarán a manejar los crecientes costos de salud, podríamos llevar al país a la bancarrota".

Woolley dijo que el Congreso debe comenzar a enfocarse en artículos costosos como Medicare y Medicaid, que tienen un impacto inmenso sobre la atención de salud. "La confiscación es tan solo una distracción en comparación con lo que realmente tiene que pasar: una reforma de los impuestos y una reforma de los derechos. La gente sabe que hay que trabajar en ambas cosas, y es difícil, pero es el trabajo para el cual elegimos [a nuestros representantes]", enfatizó.

Más información

Para más información sobre los costos de la atención de salud, visite la Kaiser Family Foundation (http://www.kaiseredu.org/issue-modules/us-health-care-costs/background-brief.aspx ).

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com (http://holadoctor.com )

© Derechos de autor 2013, HealthDay

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FUENTES: Joseph Antos, health policy expert, American Enterprise Institute, Washington, D.C.; Ken Perez, director of healthcare policy and marketing, MedeAnalytics, Emeryville, Calif.; Henry Aaron, senior fellow, Brookings Institution, Washington, D.C.; Jeremy Lazarus, M.D., president, American Medical Association; Francis Collins, M.D., Ph.D., director, U.S. National Institutes of Health; Mary Woolley, president and CEO, Research!America, Washington, D.C.